miércoles, 25 de enero de 2012

Reto ¿Quién es el mejor pizzero?

Un amigo me reta a ver quién hacía la mejor pizza pero le dije que no podía competir porque no tenía las herramientas adecuadas y esta fue la conversación realizada con el "guasa":

"El domingo hice pizza. La masa en la panera. Me quedó espectacular. Le reto a usted a una competición a ver si hace la mejor pizza!! (masa incluída)"

"Tendrá usted que esperar a tener igualdad de condiciones para competir. Pero le recojo el guante para un futuro y estaré deseoso de probar su pizza..."

"y por qué, pardiez, argumenta usted que no estamos en igualdad de condiciones?? La brisa de la tarde nos trae aroma a miedito??"

"Porque en un barco de guerra si los cañones están en otras tierras sólo sirve para navegar. No tengo horno y paso de hacer la masa a mano. No es cobardía más sabiendo que es una oportunidad más de echar unas pintas con un lobo de mar como usted."

"Aplacemos la riña pues... No me acusen de descortés. Disputa aplazada, más no reemplazada."

"Bajemos las espadas habrá otra ocasión de desmotrar que soy mejor pizzero que vos."

"Bajaré el rodillo. Guardo la levadura. Me doy media vuelta y subo en mi montura."

"Voto a brios que no olvidaré que me ha llamado peor pizzero. Semejante tío."

"Peor Pizzero. Mal encarado y con el culo almorronado. Es el epíteto que te dedico mi querido amiguito almorronado"

"Aprenda usted a ser poeta
y aunque crea que soy de rima fácil
no crea que pensé en
nombrar la palabra teta.
Mas si hiciera eso seguro que
usted me devolvería alguna
palabra que me veta.
Así que si me nombra almorronado
le diré que sus pizzas huelen
a pedo anticuado.
Y dejemos de intentar ser
Quevedo, góngora o espronceda
que son trajes
que anchos nos quedan."

Pues eso fue el otro día con el móvil chateando al borde de la piscina. Próximamente el resultado de la competición.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Algo sobre velatorios

El otro día estuve en el velatorio de un familiar y he descubierto que la muerte, no es triste. ¡En absoluto! Se pasa muy bien. Sólo con saber que el único sitio dónde te sirven una copa "after hour" en Las Palmas es en el Tanatorio de San Miguel.

Los acontecimientos son de lo más surrealista. Para empezar el fallecido que se encontraba en la sala continua a la de mi tío era un tal Juan Palmé. El cachondeo ya comenzó con un: "Juan Palmé palmó en Las Palmas". Desconozco su lugar de procedencia pero si fuera de La Palma: "Juan Palmé, oriundo de La Palma, palmó ayer en Las Palmas" y si además falleció durante el visionado de un programa erótico o porno, su esquela podría quedar: "Juan Palmé oriundo de La Palma palmó muy empalmado en Las Palmas" y podríamos continuar con un largo trabalenguas.

Hay velatorios, como este, no son nada dramáticos. Incluso uno está a gusto dentro del sitio, hablando, mirando los panfletos de consejos para que se te pase lo antes posible el duelo, publicidad de psicólogos, flores y más flores y hasta una propaganda de un telepizza. En este el hijo del fallecido tranquilamente jugaba con su Ipad, estaba recién comprado. Hablo de una persona de treinta y tantos largos. Según me dijo le parecía que hacía magia. Igual consigue resucitar al cadáver.

En estos esperpentos las nuevas tecnologías añaden un toque musical durante los momentos de dolor. Escuchar la que viene por defecto en el Nokia: tiro riro tiro riro tirorio riii es de lo más común. Además polifónica, porque suenan varios móviles al mismo tiempo: tiro riro tiro riro tirorio riii. Hasta escuché "La danza de los Enanos de La Palma", que es la que tiene mi madre en su móvil. También "La Rama" grabada en directo en la fiesta y tocada por la Banda de Agaete y es que esto que a los móviles se le pueda poner la música que uno quiera da que pensar. Si querían un velatorio tradicional pues lo tuvieron musicalmente hablando. Un día de estos podría sonar en un velatorio la melodía de cabecera del programa "Sálvame" en el preciso instante en el que alguien se acercara a la caja para presentar sus respetos al fallecido. O cuando se acerque la viuda la de Alaska: "Mi novio es un zombie, es un muerto viviente..."o por último el "I will Survive" de Gloria Gaynor.

viernes, 7 de octubre de 2011

La anécdota del día.

Hoy la conserje del rectorado entra enfadada y me dice: "El ordenador está más lento que un desfile de cojos". Amablemente le indico que lo reinicie y que si sigue igual ponga la incidencia. ¡Qué siga con el protocolo de actuación! ¡Todo el mundo igual, primero al informático y luego a soporte! ¡Coño!
A los 10 minutos me llama y yo me había olvidado ya del tema. Hablaba con una voz muy tímida: "Oye que siento lo de la frase..." "¿Qué frase?" Le pregunto. "Si... lo del desfile de cojos... Tú sabes que mi padre también tiene una pierna menos y no lo dije con mala intención.." Pues a todo esto, no se me ocurre otra cosa que soltarle un "Yo también, a veces, meto la pata." Se quedó unos segundos callada y terminó con un "¡Bueno, adiós!" y colgó. Yo tampoco lo hice con mala intención, pero salió así.

miércoles, 6 de julio de 2011

Pink Floyd y el muro


El lunes comencé a trabajar de nuevo en la Sede. El muro se ha levantado otra vez. Curiosa señora, desde hace tiempo la llamo Pink Floyd, que cada vez que llego a trabajar pone un parapeto de archivadores para no verme. Quizás no merecería la pena escribir sobre esto pero siendo una situación que ocurre ya desde hace dos años, creo que la cosa tiene chicha. Puede que a partir de ahora se haga famosa y termine en los círculos de discusión de Telecinco.
Los pondré en situación. Siempre fue una señora problemática para el resto. Su hábito de tener la puerta cerrada y pensar que dónde trabaja es su feudo, donde felizmente reina, hasta la he visto que ha llegado a encararse con compañeros por dejarse la puerta abierta. Limpia, Meticulosa, obsesiva con su orden. Recuerdo en una ocasión que levantó el muro terminando su jornada, que colocó los archivadores en su estantería y después de puestos los contó dos veces. Dejó de hablar con su compañera de la tarde porque la hija que ese día la acompañó osó dejar un palito de chupachup en su papelera. ¿Sorprendidos? Pues como dicen los católicos, amén.
Mi enemistad con ella o mejor dicho su enemistad conmigo, surgió por desayunar en mi mesa, en mi ubicación, ¡En mi sitio, coño! Me lo dijo un director con el que tengo más roce que otros y por teléfono: "Me da vergüenza comentarte esto pero es que me dijo que no soporta verte comer en el despacho y que le da asco".
En otras ocasiones he comido con otras personas, en sitios públicos y nunca había tenido ese problema. Pensándolo mejor, pudiera ser que sí. Ahora viendo a mi niño comer, a esa edad yo podría haber levantado bastantes susceptibilidades con la cuchara y el Danonino. ¡Cómo se pone su cara, su pelo, la ropa y los alrededores!
¿Le da asco mi forma de comer? Pero si no dejo migas, ni nada, ni me mancho comiendo. Supongo que en su mente necesitada de medicación me verá peludo, azul y con una boca gigantesca atiborrándome a galletas. ¡Galletaaaaaaaaas!

lunes, 20 de junio de 2011

Estoy ADO

Estoy malhumorado, frustrado.
acongojado y desamparado.
Y viendo la tele, hasta indignado.
Amado, estudiado y siento que algo ha fallado.
Vilipendiado, torturado y ensoñado.
También acalorado porque yendo al trabajo
se me ha roto el aire acondicionado.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Los cuatro cocos.

Esto de las reivindicaciones laborales no es nada nuevo... Atención al primer diálogo de la película "Los cuatro cocos" de los geniales hermanos Marx. En la escena el sr. Hummer (Groucho) habla con un grupo de empleados del hotel al que no les ha pagado desde hace un par de semanas.

Botones. Queremos hablar con usted, señor hummer.

Groucho. ¿Qué pasa alguien ha pagado la factura?

Botones. Queremos nuestro dinero. Sí, nuestro dinero.

Groucho. ¿Quereis vuestro dinero?

Botones. Sí, queremos que nos pague.

Groucho. AAAAAAHHH!!! ¿Quereis mi dinero? ¿Acaso os pido yo el vuestro? ¿y si los soldados de Washington hubieran pedido dinero? ¿Dónde estaría hoy este país?

Botones. Lo pidieron.

Groucho. Y ¿Dónde está Washington ahora? Nooo amigos no. El dinero nunca os
hará felices y la felicidad nunca os procurará dinero. Esto puede haceros gracia, pero lo dudo.

Botones. Queremos nuestro dinero.

Groucho. Os haré una promesa. Si os quedais conmigo y trabajais duro nos
olvidaremos del dinero. Unámonos y convirtamos este sitio en un verdadero
hotel. Pondré papel de escribir y el año que viene, si os portais bien,
pondré hasta sobres. Voy a poner una manta más en vuestras camas. ¡gratis!
¡Sin recargo de ninguna especie!

Botones. ¡Qué bien! ¡Qué bien!

Groucho. ¡Hay muchas oportunidades en Florida! Hace tres años yo vine
a Florida sin un centavo en el bolsillo. Ahora tengo un centavo en el
bolsillo.

Botones. Eso está muy bien, Sr. Hummer, pero hace dos semanas que
no nos paga y queremos nuestros sueldos.

Groucho. ¿Quereis vuestros sueldos? ¿Quereis ser esclavos del capitalismo?

Botones. Nooooooo.

Groucho. Noooooo, Claro que no. ¿Y que hace de un hombre un esclavo? Un sueldo. yo quiero que seais libres. ¡No olvideis que no hay nada como la libertad! excepto una buena caña de cerveza en un día de calor. ¡Ser libres, amigos míos! ¡Uno para todos y todos para mi! ¡Yo para vosotros! ¡Tres para cinco y seis para veinte!

Bueno después de todo esto ¿Les suena de algo en la situación actual que vivimos?